Coches de hidrógeno: el eterno combustible del futuro


Coches de hidrógeno: el eterno combustible del futuro

La humanidad lleva años fantaseando con la idea de un futuro en el que el hidrógeno sea el vector energético que cubra todas las necesidades del transporte. ¿Qué probabilidades hay de que este combustible triunfe... y qué dificultades técnicas hay que vencer para que eso ocurra?


        El hidrógeno es el elemento químico más abundante, representando aproximadamente el 75% de la masa del Universo. En la Tierra, fue descubierto por el suizo Paracelso durante el siglo XVI como el resultado de mezclar metales con ácidos. Aunque no fue hasta alrededor de 1780 cuando Cadenvish, Lavoisier y Laplace descubrieron que las burbujas producto de esa reacción estaban compuestas por un elemento completamente nuevo que reaccionaba con el oxígeno del aire para dar agua, motivo por el que Lavoisier lo bautizó como hidro-geno: productor de agua.

    En la actualidad, el hidrógeno tiene una utilidad industrial de primer orden. Cada año, se sintetizan en el mundo alrededor de 70 millones de toneladas de hidrógeno de alta calidad, que se emplean para procesos petroquímicos de cracking –obtención de hidrocarburos más ligeros a partir de otros pesados partiendo las cadenas moleculares con hidrógeno– y para la fabricación de amoniaco de cara a su empleo tanto directo o indirecto como fertilizante.


   Utilizar el hidrógeno para descarbonizar el transporte y otros sectores pasa inexorablemente por incrementar la potencia de generación eléctrica instalada basada en fuentes renovables –solar y eólica, aunque también podríamos incluir en este apartado a la nuclear, ya que al fin y al cabo tampoco genera emisiones de CO2–, destinando toda esa energía a la producción de hidrógeno. Es decir... supone un cambio mucho más profundo que desarrollar coches de pila de combustible y montar suficientes hidrogeneras. Un cambio que va a requerir varias décadas.
     Mientras ocurre eso, cada vez son más los fabricantes de coches que quieren intensificar su experimentación con vehículos alimentados por pilas de combustible. Actualmente, la flota mundial asciende a unas humildes 11.200 unidades... aunque también es cierto que esa cifra es el resultado de un crecimiento de casi el 100% durante 2018. Y va a seguir creciendo deprisa, porque Toyota planea producir 30.000 vehículos de hidrógeno anuales a partir de 2020 y, para 2030, Hyundai tiene previsto fabricar nada menos que 700.000 coches movidos por hidrógeno al año.
En cualquier caso, al final del día el arbitro que va a decidir sobre el futuro del hidrógeno va a ser el mercado. Hay que descarbonizar el transporte. Y, a largo plazo, las únicas dos alternativas que existen son los coches eléctricos de baterías y los de pila de combustible.

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